¿Por qué aparecen las lesiones en el Camino de Santiago?
La mayor parte de los peregrinos sufren lesiones en el Camino de Santiago por la acumulación de cansancio en el cuerpo, ya que, no están acostumbrados a caminar o pedalear durante tantas horas diarias, añadiendo el desnivel constante durante varios días consecutivos.
Por otro lado, otro gran culpable de las lesiones es el exceso de peso. Lo más recomendado es que el equipaje no supere el 10% de tu peso corporal, sino, se multiplicará el impacto que sufren las articulaciones. Para los ciclistas, cargar demasiado peso en las alforjas altera el equilibrio de la bicicleta y obliga a las rodillas y a la zona lumbar a realizar un esfuerzo extra.
Las lesiones en el Camino de Santiago a pie

Si decides realizar el Camino de Santiago a pie, el impacto contra el suelo y la fricción serán los principales enemigos. Estas son las lesiones más frecuentes:
Ampollas y rozaduras
Las ampollas se pueden considerar la peor pesadilla de los peregrinos. Surgen por la combinación de tres factores: fricción, calor y humedad. Si este problema no se trata a tiempo, una rozadura puede obligarte a abandonar la etapa.
Tendinitis
La tendinitis consiste en la inflamación de los tendones por un sobreuso. Podemos distinguir dos tipos de tendinitis:
- Tendinitis aquilea (en el talón): provocada por el abuso de etapas por asfalto y subidas prolongadas.
- Tendinitis rotuliana: aparece por el impacto continuo al frenar el peso del cuerpo en las bajadas pronunciadas
Fascitis plantar
La fascitis plantar es una patología que inflama el tejido grueso en la planta del pie, se siente un dolor agudo y punzante en el talón. Por las mañanas suele aparecer especialmente intenso al dar los primeros pasos o al levantarte de la cama. Esta enfermedad surge por llevar un calzado con mala amortiguación o suelas muy rígidas para el asfalto.
Agujetas / Contracturas musculares
Las agujetas son microrroturas de las fibras musculares provocadas por la falta de entrenamiento previo. Por otro lado, las contracturas son tensiones o «nudos» musculares permanentes, que surgen por la sobrecarga constante y por el peso de la mochila.
Esguinces
Los esguinces surgen por un mal gesto o tropiezo. Esta dolencia es muy habitual en las bajadas pedregosas o al pisar raíces en los senderos, concretamente cuando el cansancio acumulado hace que perdamos la concentración y la firmeza de la pisada.
Las lesiones en el Camino de Santiago en bicicleta
Los ciclistas en el Camino de Santiago sufren otro tipo de desgaste. Como no se exponen al impacto directo contra el suelo, las articulaciones sufren menos golpes, pero surgen problemas provocados por la postura estática y la fricción con los puntos de contacto de la bici
Dolores cervicales y lumbares por una mala postura continuada
El ciclista al pasar tanto tiempo agarrado al manillar obliga a arquear la espalda y levantar el cuello para mirar al frente. Si la distancia entre el sillín y el manillar no es la correcta, acabarás la etapa con una sobrecarga en las lumbares y una tensión cervical que deriva en dolores de cabeza y en adormecimiento de las manos.
Sobrecarga en las rodillas y el riesgo de condromalacia rotuliana
Lo más importante para un ciclista, son las rodillas. Si el sillín está demasiado bajo, la rodilla trabajará en exceso. A esta situación, si le sumas abusar de desarrollos duros, el riesgo de sufrir inflamación de los tendones o condromalacia rotuliana se dispara.
Rozaduras y dolores isquiáticos provocados por el sillín
Los ciclistas pasan sentados muchas horas soportando su propio peso y los baches del terreno pasa factura. La fricción constante en la zona perineal, sumada al sudor, provoca diferentes rozaduras muy dolorosas y pequeños quistes. Además, añadir la presión continua sobre los huesos isquiones puede resultar insoportable si el sillín no tiene la anchura adecuada.
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Para curar una lesión la mejor forma es evitar que aparezca. El equipamiento y las rutinas diarias marcarán la diferencia
El ajuste biomecánico de tu bicicleta y la elección del culotte
Para no tener inconvenientes, antes de salir, asegúrate de que la altura del sillín es exacta para que la pierna quede ligeramente flexionada en el punto más bajo de la pedaleada. Además, es recomendable comprar un culotte de alta gama con una badana de gel o espuma de alta densidad diseñada para rutas de más de 5 horas.
El calzado, los calcetines y el uso de vaselina para los caminantes
Los peregrinos deben optar por zapatillas de trekking o trail running, ligeras y con buena amortiguación. Combínalas con calcetines técnicos anti-ampollas (sin costuras) y aplica vaselina generosamente en los pies y entre los dedos cada mañana.
La importancia de los estiramientos antes y después de cada etapa
Es imprescindible dedicar 10 minutos a estirar al terminar la etapa (antes de que se enfríen los músculos. Enfócate en los gemelos, cuádriceps. isquiotibiales y espalda. esto reduce la tensión muscular acumulada, favorece la recuperación y evita que las fibras se acorten y provoquen tendinitis al día siguiente.